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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Revista Humanitas. 11/05/2009Una oportunidad única para el hemisferio católicoCARL ANDERSON
Una vez resuelta la sucesión presidencial en México, y con una nueva mayoría menos hostil hacia la inmigración en ambas cámaras de representantes en los Estados Unidos, nace una nueva oportunidad para renovar las relaciones con México en particular, y con América Latina en general. Creo que es el momento de que los católicos tomen el liderazgo. Las relaciones entre los Estados Unidos y México son esenciales para el futuro de América. En nuestra frontera común se encuentra el Norte Global con el Sur Global, y América Latina se fusiona cada vez más con su vecino del norte, de influencia claramente más inglesa. Se podría decir que el futuro de todo el hemisferio dependerá del cómo sea la relación entre los Estados Unidos y México. En primer lugar, consideremos la situación en la que nos encontramos: los católicos forman el mayor grupo del Congreso [de los Estados Unidos] en términos de fe, con 29% de los miembros de la Cámara de Diputados y el Senado. Uno de cada cuatro norteamericanos es católico, y cada domingo las iglesias se llenan con una población de católicos hispanos en rápida expansión. Los hispanos en la Iglesia no son una abstracción, son nuestros compañeros de parroquia. En Caballeros de Colón son nuestros hermanos Caballeros, y lo han sido desde 1905, cuando establecimos nuestro primer consejo en México. Lunes, 11 de Mayo de 2009 00:40 Autor: Miguel Urrea. ;?> No hay comentarios. Comentar. El cristianismo y el reto de la secularizaciónANTONIO CARDENAL CAÑIZARES
I. El fenómeno de la secularización y su derivación en el laicismo ideológico imperante El proceso de secularización constituye, lo sabemos bien, el latido del corazón de la modernidad. El fenómeno de la secularización, al menos en algunos países, asume cada día con más fuerza la forma de un laicismo, más o menos oficial, radical e ideológico, en que Dios no cuenta; se actúa «como si Dios no existiera», y a la fe se le reduce o recluye a la esfera de lo privado. En algunas partes, este laicismo se está convirtiendo en el dogma público básico, al tiempo que la fe es solo tolerada como opinión y opción privada, y así, a decir verdad, no es tolerada en su propia esencia. Este tipo de tolerancia privada ya se le concedió a la fe en la misma Roma del imperio: el sacrificio al emperador, en último término, sólo perseguía el reconocimiento de que la fe no representaba ninguna pretensión de carácter público, al menos de manera significativa. El desarrollo de este laicismo toca al núcleo y fundamento de nuestra sociedad; afecta al hombre en su realidad más viva y a su propio futuro. Lunes, 11 de Mayo de 2009 00:36 Autor: Miguel Urrea. ;?> No hay comentarios. Comentar. Familia y SolidaridadCARL ANDERSON Podría hoy parecer obvio hablar acerca de la familia cristiana y la solidaridad. Hemos hablado de la familia y la justicia, de temas sociales, de verdad y libertad. Parece natural que siga la solidaridad. En otra época, sin embargo, hablar de la familia cristiana y la solidaridad al mismo tiempo hubiera parecido radical e incluso contradictorio. Como observó una vez el cardenal Ratzinger, mientras otros términos de unidad como Eucaristía y Comunión son claramente cristianos, la solidaridad «proviene de fuera… fue desarrollada por Pierre Leroux entre los primeros socialistas… en contraposición a la idea cristiana de amor como nueva respuesta racional y efectiva de los problemas sociales».1 Leroux abandonó la religión cristiana y, para compensarlo, desarrolló la idea de una nueva «religión de la humanidad». Aunque muchos no siguen conscientemente la idea de Leroux de una «religión de la humanidad» como base de la solidaridad, la solidaridad y la unidad del género humano están a menudo divorciadas de Dios y de «la idea cristiana del amor». Por lo tanto, es importante comprender cómo el Papa Juan Pablo II purificó el concepto de solidaridad para llevarlo más allá del concepto socialista, incluso al punto de describir la solidaridad como «una virtud indudablemente cristiana» que «encuentra sus más profundas raíces en la fe cristiana» y que «se expresa en el amor cristiano».2 Muchos santos canonizados por el Papa Juan Pablo II mostraron la virtud cristiana de la solidaridad, pero pocos inspiraron tanto a Karol Wojtyla –en cuanto sacerdote y papa, especialmente en relación a su comprensión de la fraternidad cristiana– como Adam Chmielowski de Cracovia, a quien el mundo conoce como el Santo Hermano Alberto. El Papa no solo predicó más de cuarenta homilías sobre el Hermano Alberto, sino que antes incluso, mientras era seminarista clandestino y obrero en la planta química de Solvay, escribió una obra teatral sobre la devoción de este santo artista por los pobres. El título de la obra es Hermano de Nuestro Dios, y ya ponía de manifiesto la cuestión de la familia y la humanidad. En algún momento de la obra, Max, amigo de Adam, pone en tela de juicio la preocupación de éste por los pobres. Según Max, las obras de caridad de Adam no son características de su vocación artística. A su amigo también lo confunde que Adam no pueda ignorar a los pobres y continuar con su trabajo real como pintor. Max dice: Lunes, 11 de Mayo de 2009 00:30 Autor: Miguel Urrea. ;?> No hay comentarios. Comentar. 03/05/2008San Alberto hurtado: Sacerdocio en el verdadero amorDarÍo Card. Castrillón Hoyos El presente texto constituye una valiosa reflexión escrita para Revista “Humanitas”, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, por el Prefecto de la Congregación para el Clero, S.E.R. Cardenal Darío Castrillón Hoyos. Meditando sobre la figura de San Alberto Hurtado, desea recordar a todos los sacerdotes del mundo que su ministerio encuentra eficacia santificante en la fidelidad a Cristo, a Aquel que, hallado en la oración es adorado en la Eucaristía y contemplado en la Cruz. La búsqueda de la santidad personal es el camino único para la fecundidad misionera y evangelizadora por parte del ministro de Cristo, configurado ontológicamente según Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia. El hombre de hoy, aunque no lo manifieste explícitamente, anhela encontrar, en el sacerdote común, a Cristo; tiene sed de ver en él a la persona que, “tomado de entre los hombres, en favor de los hombres e instituido para las cosas que miran a Dios” (Heb.1, 5), pueda decir con San Agustín: “Nuestra ciencia es Cristo y nuestra sabiduría también es Cristo. Es Él que infunde en nosotros la fe de cara a las realidades del ámbito temporal y es Él quien se revela en aquellas verdades que dicen relación a las realidades eternas”. (San Agustín, De Trinitate 13, 19, 24). La primera Encíclica del Santo Padre , Deus caritas est, constituye una autorizada y luminosa guía para que todo sacerdote sepa responder al don del amor de Dios que quiere que todos los hombres sean salvados, ofreciendo en Cristo la propia vida al servicio de la Iglesia, amada del modo total y exclusivo con que Cristo mismo, Cabeza y Esposo suyo, la ha amado. * * *"San Alberto Hurtado: sacerdocio en el verdadero amor" Revista “Humanitas” Introducción Por eso, mi acerc ... (... continúa)Sábado, 03 de Mayo de 2008 14:24 Autor: Miguel Urrea. ;?> No hay comentarios. Comentar. |
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